¿Qué es la conductividad del agua? ¿Hace alguna diferencia en mi salud?

Actualizado: 24 sept

Por: ALKA&HEALTH - Ionizadores de água

Bueno, como sugiere el propio término, la conductividad del agua no es más que su capacidad para conducir la corriente eléctrica. Se mide con la ayuda de un aparato llamado conductímetro, y la unidad de medida más utilizada es el μS/cm (microsiemens por centímetro).

De hecho, no es el agua en sí misma la que conduce la electricidad, sino las sales minerales que se encuentran disueltas en ella (compuestos iónicos), como cloruros, sulfatos, potasio, sodio, calcio y magnesio.


El agua no puede ser simplemente H2O pura, como el agua destilada, o purificada, en este caso además de no ser prácticamente conductora de energía, no es apta para la hidratación.


Es fácil comprender que cuanto mayor es la conductividad eléctrica del agua, mayor concentración de sales minerales en ella. Y como estas sustancias disueltas son importantes para el funcionamiento de nuestro cuerpo, podemos decir que el agua alcalina ionizada, que suele tener una alta conductividad eléctrica, es mejor para el consumo.

Ionizador de agua ALKA&HEALTH.

Esto se debe a que, además de ingerir un líquido indispensable para varias funciones del cuerpo humano (y con el pH ideal), tu cuerpo también recibirá cantidades extra (pero no en exceso) de calcio, potasio, magnesio y otros minerales que ayudan a las actividades vitales. .


El cuerpo humano es una máquina perfecta. Como toda máquina necesita combustible y electricidad para funcionar correctamente. Para explicarlo de una forma muy sencilla y fácil de entender, comparemos nuestro cuerpo con un coche. El automóvil necesita energía (combustible y electricidad), al igual que nuestro cuerpo.


¿Cómo se obtiene la energía que hace funcionar nuestro cuerpo?



La energía se obtiene de los nutrientes de los alimentos, como la glucosa, las proteínas y los hidratos de carbono. Para empezar, la energía no es una molécula: es la capacidad de nuestro cuerpo para realizar un trabajo, es decir, forzar o provocar desplazamientos. Pero para que un pedacito de nuestro pan de cada día se convierta en energía, no basta tragarlo, masticarlo y digerirlo. Tiene que ser descompuesto en pequeñas moléculas que puedan ser absorbidas por las células. Aquí es donde el agua juega su papel. Y en este caso, el agua alcalina ionizada es mucho más eficiente.

La glucosa es la principal de estas moléculas. El ser humano, durante el proceso evolutivo, logró utilizar mejor la glucosa que proviene de los alimentos, extrayendo de ella la mayor cantidad de energía. Las bacterias, por ejemplo, obtienen sólo el 4% de su potencial, mientras que el cuerpo humano convierte en trabajo el 30% de la energía que consume, al igual que un coche.

El resto de la glucosa se destina a mantener las actividades vitales del cuerpo, como los latidos del corazón y las sinapsis cerebrales.

Por lo tanto, tenemos que llenar nuestra “máquina” varias veces al día. Simplemente no vale la pena andar asaltando la nevera.

Para funcionar bien, una persona debe consumir, en promedio, 30 calorías y 30 ml de agua por kilogramo de su peso. Una persona de 64 kilos, por ejemplo, debe tener una dieta diaria de unas 2.000 calorías y 2 litros de agua.


GLUCOSA EN LA VENA


La molécula funciona como combustible y se descompone en energía para el cuerpo a través del proceso de hidrólisis.



1- Como un trozo de pan es millones de veces más grande que una célula, el primer paso es romperlo en porciones cada vez más pequeñas, los carbohidratos, a través de la masticación y la digestión. Esto sucede hasta que el carbohidrato se reduce a su unidad más pequeña: la glucosa. En el intestino delgado es absorbido por el sistema venoso, pasa al hígado, tejidos periféricos y finalmente a la célula.

2- La glucosa entra en el citoplasma, la porción acuosa de la célula, y sufre su primera división. Una molécula de glucosa da lugar a dos moléculas de ácido pirúvico. En las bacterias, la respiración termina aquí, por lo que su uso de energía es mucho menor.

3- Los ácidos pirúvicos van a la mitocondria, el orgánulo responsable de la respiración celular.

Para obtener más energía se inicia el ciclo de Krebs, una secuencia de reacciones. En esta fase, el ácido pierde hidrógenos, que pasan a otras moléculas, y carbonos. Estos se unen al oxígeno disponible en la célula, generando CO2, que se libera en la respiración. Al final del ciclo, todos los carbonos de la glucosa se convierten en CO2.

4- Los hidrógenos que salieron de las 5 moléculas de ácido pirúvico tienden a unirse al oxígeno del aliento.

Cuando se unen en la cresta de la mitocondria, el hidrógeno y el oxígeno forman la famosa molécula de H2O. Parte de esta agua se elimina, y otra parte queda en el interior de la célula, actuando en reacciones químicas y ayudando a formar el citoplasma.

5- Pero todavía quedan algunos iones H+, que son atraídos hacia el lado interior de la membrana, que está cargado de iones negativos.

Para ello, recorren un camino específico, una especie de “turbina” en forma de paraguas, la ATP sintasa, que gira y une un fosfato, que ya está en la célula, a un ADP, que también está allí, formando ATP, que es libre de participar en otras reacciones en nuestras células.

6- Una de las reacciones que utiliza energía es la contracción muscular. Dos de las proteínas en el músculo hacen las contracciones: la actina y la miosina. La miosina se une al ATP de la mitocondria y se dobla sobre la actina. Luego, el ATP se descompone, liberando un fosfato y un ADP, que quedan libres para recargarse nuevamente. Así, la actina y la miosina se deslizan una sobre la otra, realizando el movimiento. Para que los dos se liberen y el músculo se relaje, otro ATP debe unirse a la miosina, desactivando ambas proteínas.


CUENTA ENERGÉTICA


¿A dónde va la energía que produce el cuerpo?



CEREBRO - 19%

Las sinapsis (comunicación entre neuronas) consumen la mayor parte de la energía. Como tiene poca reserva de glucógeno, el cerebro puede sufrir graves daños cuando carece de glucosa, aunque sea por un breve período de tiempo.


MÚSCULOS ESQUELÉTICOS - 18%

Las contracciones musculares requieren mucha energía. Durante la actividad física intensa, los músculos utilizan glucógeno, que almacenan en grandes cantidades.


CORAZÓN – 7%

El corazón depende en gran medida de la energía inmediata de la glucosa. Por lo tanto, las mitocondrias son más abundantes en el músculo cardíaco que en el músculo esquelético.


BAZO E HÍGADO - 27%

Es principalmente en el hígado donde se almacena nuestra reserva de energía, el glucógeno. Es de él que extraemos energía mientras dormimos, por ejemplo.


RIÑONES - 10%

La mayor parte de esta energía se utiliza para la producción de orina. El resto se utiliza para fabricar hormonas o eliminar toxinas.


BATERÍA CARGADA


El ATP, o trifosfato de adenosina, es como una batería: se carga y descarga cada vez que el H+ mueve la “turbina”. Pero, ¿qué tiene que ver ATP con el bagel?

Cada vez que se quema 1g de glucosa, se liberan 4 calorías, recargando miles de ATPs. Para asistir a una hora de clase, por ejemplo, tu cuerpo consume unas 126 calorías, es decir, se necesitan al menos 30g de carbohidratos, lo que corresponde a una barra de pan.


CONDUCTIVIDAD ELÉCTRICA DEL AGUA


El valor máximo recomendado según la Ordenanza del Ministerio de Salud nº 2.914/2011 para las ETS es de 1.000 mg/L. En cuanto a los valores de conductividad, no están referenciados por esta ordenanza. Sería aconsejable una media de 134,16 µS/cm.


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